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martes, 9 de agosto de 2011

Ludoteca del Normal 1 "Cada día me empapo más y más"

La ludoteca y la importancia del juego en la vida del niño.
Escrito por: Denisse Garón.
El derecho de jugar es una necesidad que los adultos no deberían nunca negociar o alterar. Jugar es el trabajo del niño: una frase que oímos a menudo y muy tentadora para iniciar una conferencia. Pero les advierto, no me limitaré a citarla, sino que tengo la intención de explorar con ustedes, los significados concretos y las implicaciones más importantes de esta idea.

En mi calidad de educadora y psicopedagoga me preocupa el hecho de que un niño no juegue lo suficiente de manera espontánea durante los años preescolares.

Pero cuidado, me refiero aquí al placer de jugar por jugar... y no a la visión lúdica que trata de explotar de manera no pertinente las funciones educativas, pedagógicas y didácticas del juego. El adulto se aprovecha del interés lúdico espontáneo del niño, para orientarlo demasiado temprano hacia aprendizajes específicos. Por ejemplo, la industria del juguete propone muchas veces aprendizajes académicos con falsos pretextos lúdicos: pienso en particular en las series de alfabetos; en los juguetes con cifras asociadas a juegos de bloques, destinados a niños demasiado jóvenes. Ellos no están generalmente listos para este tipo de aprendizaje.

Si lo que queremos para el futuro son adultos motivados, activos, equilibrados, debemos dar a los niños de hoy, en todas las culturas, el derecho a jugar.

Y dicha convicción debe sobrepasar las palabras, las grandes declaraciones teóricas, para aplicarse en la vida diaria que compartimos de múltiples maneras con los niños. Aplicar estos principios puede tornarse exigente para nosotros, los adultos; esto requiere comprender todas sus implicaciones y consecuencias. En la vida diaria, jugar significa para el niño muchos placeres pequeños, y para el adulto, muchas concesiones pequeñas. Jugar puede traducirse en una necesidad, en un momento dado, de hacer ruido mientras el adulto quisiera lograr, por fin, una cierta calma y tranquilidad; jugar puede traducirse también en una necesidad de seguir corriendo y saltando, mientras el adulto se encuentra cansado; puede implicar una necesidad de explorar y descubrir, tomando riesgos mal evaluados; jugar puede significar una necesidad de lograr algún apoyo sin ser sobreprotegido, y puede significar una necesidad de que se atiendan sus peculiaridades, prendiendo, al mismo tiempo, los límites del respeto a los demás.

Sobre el autor:
• Denisse Garón,
Doctora en Psicopedagogía. Universidad Laval, Quebec.

Fuente:
• www.eduguia.net

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